Sol de moda

El Sol está de moda y las manchas solares no se van a comer la Tierra.

En astronomía, cada once o doce años se repite una moda: preocuparse por el estado de ánimo del Sol, un estado de ánimo un poco fogoso. No es casualidad, once años es lo que dura el famoso ciclo solar. Y encima se suma con un profundo interés en la gente: la versión moderna de las ejecuciones públicas: el deseo de saber cómo la humanidad va a desaparecer.

El Sol visto en el ultravioleta desde el SDO
El Sol visto en el ultravioleta desde el espacio — Cortesía de NASA/SDO y de los equípos científicos AIA, EVE, y HMI.

El Sol emite de manera relativamente constante varias clases de partículas, en particular fotones –luz y luz que no vemos–, protones y electrones –parte del viento solar–. A pesar de parecer la misma cosa brillante todos los días, posee un campo magnético muy grande, extravagante y variante que crea algunos fenómenos llamativos adecuadamente nombrados, como protuberancias –llamadas protuberancias solares–, manchas oscuras –llamadas manchas solares–, eventos muy luminosos –llamados llamaradas solares– y grandes desprendimientos del material de la corona –llamadas Eyecciones de Masa Coronal–, entre otros –como las lluvias coronales–. Los astrónomos suelen ser muy buenos al nombrar cosas –aunque no siempre–.

Las manchas solares que se forman pueden permanecen en él por días o semanas. Es bastante difícil y para nada recomendable tratar de observarlas a simple vista, pero con un telescopio especial o desde la página del Solar Dynamics Observatory (SDO) pueden verse sin riesgo. Aparentan ser negras porque su temperatura, es bastante menor a la del resto de la superficie del Sol. Sin embargo, sus bordes son más calientes –y más brillantes– que el resto de la superficie y el efecto neto es un aumento en la radiación Solar. Son particularmente importantes porque el número de manchas está muy relacionado con el nivel de actividad del Sol. De más está decir que, si bien suelen ser de tamaños comparables con el de la Tierra, no pueden saltar del Sol: no pueden devorar la Tierra.

Un número grande de manchas solares implica un nivel de actividad alto en el Sol y mayor probabilidad de eventos energéticos que pueden afectar la Tierra, como ya fue advertido con mucha exageración por diversas fuentes –¿será posible establecer una ley empírica donde la confiabilidad sobre las notas científicas sea inversamente proporcional al alarmismo con el que se las escribe?–. Mayor probabilidad de eventos que pueden afectar la vida cotidiana no implica consecuencias graves en la Tierra, como poca actividad solar tampoco lo implica que no vaya a pasar nada.

Y, casualmente, el Sol, que al principio del año estuvo noticias con sus posibles llamaradas devastadoras y su mancha solar que –no– iban a devorar seis veces a la Tierra, anda bastante tranquilo.

 
Agradecimientos al Doctor Francisco Azpilicueta y al Licenciado Roberto Venero.