La salida de la Tierra

Un 24 de diciembre hace cuarenta y cinco años, se tomó una foto. La Tierra saliendo, —Earthrise, en inglés—. Hoy, nos dicen, es la foto más importante jamás sacada; cuando son un poco más modestos, solo es la foto más importante sacada desde el espacio. Esa importancia, parece estar inflada: fuera de los medios estadounidenses parece no tener un impacto muy grande, excepto en los los portales donde se reproducen noticias porque se reproducen noticias.

salida de la tierra tomada por el apollo 8 mientras orbitaba la luna
Salida de la Tierra, tomada por Apollo 8 el 24 de diciembre de 1968

Competidores, no le hacen falta. Continúa leyendo La salida de la Tierra

¿Dónde está la Tierra?: nosotros estamos acá (introducción)

Nosotros estamos acá, en la Tierra y unos pocos dan vueltas a su alrededor. Generalmente sabemos dónde estamos: frente a nuestra computadora, en nuestras casas, en el trabajo, en la plaza, a veces perdidos. Sin embargo, siempre estamos acá, en la Tierra, aun cuando no sabemos dónde estamos; incluso los astronautas están tan cerca —tan atados—, que se puede decir que están en ella, a pesar de que no parezca. Pero, ¿dónde estamos?; es decir: ¿dónde está la Tierra?

—Para empezar, ¿la Tierra se mueve o está quieta?
—Se mueve.
—¿Y cómo sabés? Si alguien se para, bien quieto, toda la tarde al sol en el jardín, podría ver que su sombra se mueve.

Imágen panorámica de un amanecer en el río Miass
                        Amanecer en el río Miass por Marat Ahmetvaleev

Esta persona en el jardín bien podría decir que el Sol es el que se mueve —el que orbita alrededor de—; después de todo, ve que el Sol sale más o menos por el este, que en algún momento cerca del mediodía alcanza una altura máxima en el cielo y que, luego, se pone más o menos por el oeste. El Sol sale y se pone, no decimos que la Tierra sale y se pone.

 

La cuestión es que no resulta tan directo saber que la Tierra rota sobre su propio eje y que es la que gira alrededor del Sol y no al revés. Ahora no hay duda de que es así: podemos enviar sondas para ver desde afuera lo que pasa en la Tierra; de hecho, para mandarlas se aplican esas ideas. No obstante, no debemos olvidar que las cosas las observamos desde la Tierra o desde por acá cerca y esto puede traer ventajas y desventajas.

La Tierra vista desde Saturno por Cassini
La Tierra vista desde Saturno —
Créditos: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

Con un poco más de ingenio, se puede encontrar la distancia a la Luna, al Sol y al resto de los planetas y cuerpos que dan vueltas por el barrio. Conocer las dis­tancias y direcciones a otros objetos, implica conocer nuestra posición; en otras palabras, sabe­mos dónde estamos porque sabemos dónde están las cosas que nos rodean. Con esta información, podemos hacer como si nos paráramos fuera del Sistema Solar y marcar posiciones y dibujar órbitas —y sacar fotos lindas—.

Un problema resuelto: la Tierra es el tercer planeta más cercano al Sol. Sin embargo, el Sistema Solar no es todo el Universo, ni siquiera es todo el universo, entonces conocer con precisión la posición de los que lo componen no es decir mucho. Ahora necesitamos calcular la distancias y direcciones a cosas que estén más lejos —que estén más afuera—.

 

Este artículo es el primero de una serie sobre dónde está la Tierra — ¿Querés ver el siguiente?

Si te interesa leer algo más, por qué no probás con:
A mi Luna, una carta a la Luna;
Saturno y su bañera; u
Ocho planetas; ni nueve, ni trece, ni cuarenta y seis: ocho

A mi Luna

Querida Luna:

No me acuerdo muy bien cómo llegaste a mi lado, era muy joven y vivíamos una época muy complicada; sí recuerdo que empezamos con el pie izquierdo. Yo era una mala compañía: medio maleducada y ocupada sólo en mis asuntos; pero a pesar de eso, vos seguiste a mi lado.

A veces sos muy molesta. Me haces parecer más gorda de lo que soy y encima me tironeás para todos lados, a pesar de que te digo que me mareo. ¡Me volvés loca! Aunque no me puedo quejar, gracias a vos vivo más tranquila; las cicatrices en tu espalda son una prueba de tu enorme cariño.

De hecho, ahora que lo pienso, nunca me das la espalda. Siempre estás cuidándome, siempre estás mirándome. A mí al principio me daba vergüenza, pero de a poquitito me voy acostumbrando y no falta mucho para que pueda verte a los ojos sin ponerme nerviosa ni tener que darme la vuelta.

Sos hermosa y me encanta tu sonrisa.

Qué triste va a ser el día que te vayas, ¡me gustaría que no pase nunca! Pero sí, quizás debas irte y no puedo detenerte.

Espero el destino sea amable y que cuando seamos más grandes nos volvamos a encontrar, porque la verdad es que me gustaría terminar los días con mi amada, con aquella persona tan maravillosa con la que he pasado la mayor parte de mi vida; porque yo soy quien soy gracias a vos: gracias a mi Luna.

 

Con amor,
La Tierra.