Canales marcianos que cambian; ningún alien

un antes y después de una zona de canales marcianos mostrando el cambio conel tiempo
Canales marcianos cambiando con el tiempo — Créditos de la imagen: NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona

La astronomía esta llena de noticias que no deberían ser noticias. Esta vez: los canales marcianos que cambian. Dos fotos, un antes y un después, muestran una zanja nueva. Los astrónomos rápidamente nos cuentan que no es trabajo de marcianos ni de agua, sino de dióxido de carbono y del paso de las estaciones; sin embargo, decimos zanjas o canales marcianos, cosas que por definición involucran agua o el trabajo de alguien —y como no hay humanos en Marte, entonces aliens—.

Es además otra noticia que parece delatarnos: los canales marcianos cambian. ¿Por qué nos sorprende? ¿No deberíamos asombrarnos, en todo caso, si nunca cambiaran?

Fuente: JPL/NASA
Vía: startalkradio.com

GLIMPSE 360: el mapa más completo de la Vía Lactea en el infrarrojo

GLIPMSE 360: el mapa más completo de la Vía Láctea en el infrarrojo jamás creado
GLIPMSE 360: el mapa más completo de la Vía Láctea en el infrarrojo jamás creado — Crédito de la imagen: NASA

Listo para explorar a través de visores digitales, la NASA publicó el mapa más completo a la fecha de la Vía Láctea en el espectro infrarrojo: GLIMPSE 360.

Las dos millones y medio de imágenes que se utilizaron para crear el panorama GLIMPSE 360, que tiene un total de veinte gigapíxeles, fueron obtenidas a lo largo de una década por el Telescopio Espacial Spitzer. Son tantos los datos, que no hay astrónomos suficientes para procesarlos —como viene ocurriendo últimamente— y necesitan pedir ayuda a todo el mundo en la forma del Proyecto Vía Láctea en donde cualquier persona puede ayudar a clasificar los objetos que observan.


Links útiles relacionados con GLIMPSE 360:

WISE: Ningún Planeta X

imagen de uno de los sistemas estelares más cercanos al sistema solar, detectado por WISE
Enanas marrones en el patio: un sistema estelar muy cercano — Crédito de la imagen: NASA/JPL/Gemini Observatory/AURA/NSF

La NASA, con un estudio de los datos del telescopio espacial WISE, trajo malas noticias para conspiranoicos y amantes de la pseudociencia: es muy probable que el Planeta X no exista. La búsqueda, sin embargo, no está siendo realizada para satisfacer a esas personas que dicen amar el misterio; hay motivaciones científicas concretas. La existencia de un objeto muy masivo a grandes distancias podría explicar la recurrencia de extinciones masivas en la Tierra, ya que su gravedad podría perturbar los cometas que habitan la Nube de Oort —la región más externa del Sistema Solar— causando que ingresen en el interior del Sistema Solar, aumentando la probabilidad de un impacto en la Tierra.
A pesar de que WISE lleva encontradas más de tres mil nuevas estrellas, incluso algunas muy cercanas, cada vez se descarta más la existencia del Planeta X.

Miramos aún más en el pasado

Cada vez que alguien mira al cielo a simple vista, mira al pasado: al pasado de otro objeto, no al propio. De hecho, cada vez que mira algo, incluso esa taza de café que tiene en frente, ve el pasado de ese algo. Generalmente, esos algos suelen estar bastante cerca y, en consecuencia, su pasado está aun más cerca, tan cerca que es presente.

En el cielo: observa a la Luna, la ve como era hace poco más de un segundo; observa al Sol, lo ve como era hace poco más de ocho minutos; observa un planeta, lo ve como era hace algunos minutos o algunas horas, dependiendo de cuál planeta y cuándo lo observa; observa una estrella fuera del Sistema Solar –o sea, cualquier estrella que no sea el Sol–, la ve como fue hace más de cuatro años. Hasta puede llegar a mirar cómo eran ciertas estrellas hace unos dos mil quinientos años, o puede disfrutar –sin mucho detalle– la Pequeña Nube de Magallanes hace doscientos mil años e incluso apreciar la belleza de hace dos millones y medio de años de la galaxia de Andrómeda; pero no mucho más. Para ver más cosas necesitamos binoculares, luego telescopios, que, como los ojos, tienen sus limitaciones.

Los telescopios permiten ver más en el pasado: el pasado de más cosas y cosas en un pasado más pasado.

Hubble eXtreme Deep Field
Hubble eXtreme Deep Field – Crédito: NASA; ESA; G. Illingworth, D. Magee, and P. Oesch, University of California, Santa Cruz; R. Bouwens, Leiden University; and the HUDF09 Team

A fines de septiembre, se publicó un nuevo Deep Field –Campo Profundo– del Hubble: el eXtreme Deep Field, una especie de renovación de otra imagen, el Ultra Deep Field.

Es una región tan pequeña del cielo, que casi no hay estrellas de nuestra Galaxia en ella; una región en es casi un décimo del tamaño de la Luna llena. Es una foto, compuesta de más de dos mil imágenes de la misma región cuidadosamente procesadas, llena de hermosas pequeñas galaxias con algunos detalles que no son tan relevantes frente a todos los puntitos del fondo: esa región del cielo fue observada principalmente para ver esos puntos que se pierden en el fondo.

Cada uno de ellos –prácticamente todos– son galaxias que ahora, quizás, son como la nuestra, pero tan alejadas que las vemos como si tuviesen unos pocos cientos de millones de años –pocos comparados con los miles de millones que tienen las galaxias y con la edad del universo–. Estudiarlas comprueba o refuta distintos modelos sobre el origen y evolución de las galaxias y del Universo que tratan de explicar, por ejemplo, por qué las galaxias espirales son espirales: por qué tienen brazos en forma de espiral.

Y por eso, ahora miramos aún más en el pasado: el pasado de aun más cosas y cosas en un pasado aún más pasado.

Y explicamos –o tratamos de explicar–.