Astronomía que no se ve

via lactea por sergio montufar
Vía lactea, por Sergio Montúfar Codoñer.

Si Alguien mira con detenimiento al cielo de una noche despejada, dependiendo de donde, esté, verá rosa o negro y un par de estrellas o unas cientos; menos rosa y menos un par entre más pequeña y más alejada esté la ciudad más cercana; y, a Alguien, mayor fascinación le causará entre menos pesimista sea el escenario —y más bohemio pretenda ser—. En el mejor de los casos, dirá que ¡hay millones de estrellas!, cuando en realidad solo ve una centena, y pierde la cuenta cuando llega a diez o veinte. Ese ¡millones! exagerado, que probablemente haya querido sonar a ¡miles!, pero que claramente representa a cientos es el resultado de una astronomía que no se ve —no con los ojos, al menos—.

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El eclipse solar híbrido de noviembre de 2013

Camino del eclipse de noviembre de 2013
Región donde podrá verse el eclipse solar híbrido de 2013. Fuente: NASA/GFCS/

El 3 de noviembre ocurrirá un eclipse solar híbrido que solo podrá disfrutarse debidamente desde África —y desde el medio del océano atlántico—. Sorprendentemente, este eclipse, que es más raro que otros por ser un total o anular dependiendo dependiendo de dónde se lo mire, no parece tener tanta propaganda pseudocientífica como otros.

 

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Una —otra— cosa es el Sol

la cruz del sur y el saco de carbon desde argentina por www.pampaskies.com
La Cruz del Sur y el Saco de Carbón http://www.pampaskies.com/

El funcionamiento de las estrellas, a los ojos de muchos, está bastante resuelto: bolas de gas donde una porción relativamente pequeña de su masa convierte en elementos cada vez más pesados -más abajo en la tabla periódica- hasta que no puede más. Su destino final, con todo lo que le pase por el medio y el tiempo que le tome, dependerá principalmente de la masa con la que nazca. Son una de las pruebas de que la relatividad de Einstein funciona bastante bien y están lejos: una cosa es el Sol, a ciento cincuenta millones de kilómetros de la Tierra —tan cerquita—, otra cosa cualquier estrella arbitraria, a una distancia entre los cuarenta billones y los cien mil trillones de kilómetros. Y hay muchas: tomar la cantidad de granos de arena en un puñado, multiplicados por la cantidad de puñados de arena en una playa y por la cantidad de playas en la Tierra es —probablemente— quedarse corto.

Por cada estrella que observamos, una pequeña fracción del total que hay en el universo, obtenemos un poco de información y, a partir de ese poco mezclado con muchas, aprovechamos la estadística y sacamos conclusiones. Como la estadística susceptible a ser abusada y la precisión de las observaciones es limitada, hay conclusiones serias y otras tomadas de los pelos. Pero, en general, hay varias cosas seguras, como el principio y el final de la vida de una estrella; lo que pasa en el medio es complicado y requiere de un hilado más fino —como lo necesitaba el éter a finales del siglo XIX—.

Con el Sol es más fácil, está cerca y no solo se obtienen más y mejores datos, sino que mayor variedad. Sin embargo, la situación se voltea y todo el tiempo loscientificosdicenqué no saben que pasa: que la corona tiene una temperatura mayor que la superficie del Sol, cuando debería —¿debería?— ser menor, o que este último máximo solar está siendo menor de lo esperado —¿tiene que responder a nuestras expectativas?—, entre otras —tantas— cosas.

Y de las estrellas saben un montón.

Entonces el Sol es una estrella, pero parece que para los que saben una cosa son las estrellas y otra cosa es el Sol.

 

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Cambios en teorías astronómicas

La astronomía se enfrenta a un problema que no se encuentran en otras Físicas: la mayor parte de los objetos de estudio son completamente inalcanzables. Podemos acercarnos y hacer mediciones directas sobre muchas cosas del Sistema Solar, pero aún para éstos necesitamos una sonda que viaje por años. Por ejemplo, la sonda Juno, que se prevee que salga en agosto, necesitará cinco años para llegar a Júpiter.

¿Y cómo sabemos lo que sabemos? Teorías. Gracias a ellas surgen modelos que indican como deberían comportarse determinados sistemas. Sin embargo, hay un pequeño detalle. Las teorías no son cosas demostradas. Pueden ser o no ser verdad. Para que una sea aceptada, debe ser verificada experimentalmente, es decir con observaciones. Pero que funcionen en todos los casos conocidos, no significa estén completamente demostradas.

Credit: Xiao Che - University of Michigan

El otro día, se publicó un paper en el Astrophysical Journal, donde los autores gracias a técnicas interferométricas lograron “resolver” la imagen de Regulus -la estrella más brillante de la constelación del León- y con ello pudieron medir su temperatura sus polos y ecuador.

Esto es bastante interesante de por si, porque resolver la imagen una estrella significa dejar de verla como un punto -a diferencia de la mayor parte del resto- y poder apreciar otras características, como este tema de medir la temperatura en distintas regiones del objeto. Además de eso, se encontraron con una sorpresa: las mediciones no se ajustaban a una teoría de hace 90 años y muy aceptada en la actualidad. Buscando un poco sobre el tema me encontré con un par de artículos periodísticos con títulos “Contradice estudio teoría astronómica ancestral”. Una exageración total, digna de alguien que no tiene idea de como comunicar ciencia. Para empezar el estudio no contradice nada.

La teoría de Von Zeipel, predice que abultamiento en el ecuador estrellas (producido por la rotación) genera un cambio de temperatura en esa área, generado por la gravedad.
El estudio muestra que dicho cambio está ahí pero que hay una gran diferencia cuantitativa con los modelos. Encontraron diferencias de hasta 5000ºC entre las observaciones y los modelos, cosa que tiene un efecto enorme para realizar luego otros cálculos como la luminosidad total de la estrella, su masa y su edad.

Los científicos proponen explicaciones para esta diferencia, que tienen que ver con la circulación de la materia dentro de la estrella.

Este es simplemente un ejemplo de que en la ciencia no hay verdades absolutas, sino cosas más o menos verdaderas.

Vía: Noticias de la Ciencia y la Tecnología
Fuente: Zoom-up star photos poke holes in century-old astronomical theory