Emergencia climática

Últimamente, las palabras emergencia y climática están muy cerca una de otra, en particular en la frase emergencia climática. La frase está empezando a ser utilizada para describir una situación meteorológica extraordinaria que requiere una acción rápida, como la tormenta de ayer que afectó el norte de la provincia Buenos Aires y que dejó, aproximadamente, ciento cincuenta milímetros de agua en la ciudad de Buenos Aires y tres cientos milímetros en la ciudad de La Plata. Voy a tratar de mostrar que es inadecuado llamar emergencias climáticas a estas situaciones, cuando deberían llamarse emergencias meteorológicas, y que, además, lo climático no es demasiado compatible con las emergencias. No obstante, me gustaría remarcar que este texto de ningún modo tratará de minimizar los hechos en los cuales está inspirado.

Foto: Santiago Hafford – Fuente: LA NACION
Foto: Santiago Hafford (Fuente: LA NACION)

En primer lugar, difícilmente alguien pueda argumentar en contra de llamar emergencia al diluvio de ayer. Generalmente, la palabra emergencia está asociada a accidentes, como por ejemplo, cuando hay un accidente de tránsito y los paramédicos tienen que socorrer a las víctimas y, de ser necesario, trasladarlas a un hospital para que sean atendidas; o cuando ocurre un incendio y los bomberos tienen que salir de la estación para extinguir las llamas. Son situaciones de peligro –inesperadas– que necesitan una acción inmediata, como dice la RAE. En el caso del temporal de ayer, la palabra emergencia aparece para remarcar la severidad de la situación y la gran cantidad de personas afectadas. Además, las emergencias son humanas; aun las emergencias que afectan el medio ambiente, pudiendo arruinar ecosistemas –como los derrames de petróleo–, son humanas: al final, la preocupación es que arruinar un ecosistema pueda tener consecuencias en nuestra vida cotidiana o, en el caso de ser completamente irrelevantes para los humanos, la justificación para llamarlas emergencias es la culpa –otra cosa humana–.

 

La palabra climática es más delicada. Es un adjetivo derivado de clima y suele ser mal usada.

Es un error común confundir clima con tiempo. El tiempo –en el sentido de: ¡qué buen tiempo que hace!– es el estado de las variables atmosféricas a medida que pasa el tiempo –en el sentido de: ¡cómo pasa el tiempo!–; es lo que se encarga de medir y tratar de predecir la meteorología. El clima son los valores estadísticos que obtiene la meteorología durante periodos representativos de tiempo, en donde representativo puede ser un mes o varios –muchos– años. Bajo esas definiciones semiformales, las tormentas entran en área del tiempo, no del clima.

Es normal que usemos como sinónimos clima o tiempo, después de todo la palabra tiempo es fácilmente malinterpretable, meteorología no significa lo mismo que tiempo y decir que hay un buen meteoro simplemente no suena bien. El problema está en que el climática de emergencia climática parece usarse e interpretarse como sinónimo de tiempo, más teniendo en cuenta lo popular que es el cambio climático en el mundo. Debido a esa cuestión estadística, fundamental del concepto de clima, es que las emergencias, que son humanas y requieren una acción inmediata –a escalas humanas–, son incompatibles con lo climático. Y es que cualquier acción inmediata a escalas humanas, como los métodos ideados para asegurar que no lloviera durante las ceremonias de apertura y de clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing, relevantes para la meteorología, se pierden en las estadísticas de la climatología. De la misma forma, cualquier acción relevante para el clima, que necesita de periodos largos de tiempo, pierde el sentido de inmediato a escalas humanas y, con eso, pierde el sentido de emergencia.

 

Por todo lo anterior, pienso que es más prudente y adecuado sustituir la frase emergencia climática por emergencia meteorológica si la idea es resaltar que se trata de una emergencia, aunque palabras como diluvio o temporal son bastante adecuadas. Sin embargo, no debemos olvidar que las palabras son solo palabras, lo importante son las ideas que encierran. Podemos llamar a la tormenta de ayer Emergencia Climática, Emergencia Meteorológica, Emergencia, Diluvio, Temporal, Gran Tormenta Maligna Causante de Inundaciones o Florencia, pero eso no cambia el hecho de que hubo una tormenta fuerte ni sus consecuencias.

Innegabilidad del cambio climático

Credit: Expedition 24 Crew, NASA
El cambio climático es innegable, después de todo hoy esta soleado pero mañana puede estar lloviendo; hoy hay una temperatura de 18ºC y mañana puede ser de 7ºC . Lo que no es tan evidente es que tanto, el hombre, afecta al clima, a pesar de que haya un montón de organizaciones que lo hagan responsable. Que muchos estén de acuerdo en algo no quiere decir que sea cierto.