Asteroide 2000 EM26: uno que no pasó tan tan cerca

Ilustración de un asteroide cayendo en la Tierra
Asteroide cayendo en la Tierra

Más de doscientas treinta mil personas, 230.000 personas, están mirando el
stream de Slooh, esperando a ver si un asteroide que no debería caérsenos en la cabeza se nos cae en la cabeza. El asteroide tiene un nombre digno de astrónomos: asteroide 2000 EM26. Tan digno, como el hecho de que hace diez años que no se logra observar.

El asteroide 2000 EM26 debería ser uno de objetos potencialmente peligrosos que, luego de observaciones más cuidadosas, bajan de la categoría de peligrosos a simplemente ser NEOs —objetos cercanos a la Tierra—. Y hace diez años que no se observa. Está pronosticado que pase a una distancia de tres millones de kilómetros —3.000.000 km—: a más de ocho veces la distancia de la Tierra a la Luna: bastante cerca. Sin embargo, hace un año, al mismo tiempo que ocurrió el incidente con el meteoro en Rusia, pasó un asteoide a 30.000 km de la Tierra. Es decir, que el asteroide 2000 EM26 está pasando bastante cerca de la Tierra, pero no tanto.

Nanosatélites liberados por la Estación Espacial Internacional

Nanosatélites siendo liberados por la Estación Espacial Internacional en febrero de 2014
Nanosatélites (Cubesats) liberados por la Estación Espacial Internacional — NASA

Cuando se envían satélites al espacio, ya sea para investigación científica o para tareas más cercanas a la vida cotidiana, más grande es mejor. Pero, a veces, resulta mejor enviar muchas cosas pequeñas, como los CubeSats, un tipo de nanosatélites, que fueron liberados desde la Estación Espacial Internacional.

Si bien más grande significa más lugar para instrumentos, que pueden ser más sensibles, también implica más tiempo de construcción del satélite, y su tamaño máximo depende principalmente de su peso: no solo es caro poner algo pesado en órbita, sino que hay un límite máximo de peso. Últimamente, la tendencia es desarrollar satélites pequeños, de ahí nanosatélites, de no mucho más de un kilo, que son mucho más rápidos de desarrollar y más baratos para poner en órbita.

Kepler-413b: un planeta muy muy tambaleante

diagrama de la órbita de kepler-413b un planeta muy muy tambaleante
Diagrama de la órbita de Kepler-413b, un planeta muy muy tambaleante.

El Telescopio Espacial Kepler encontró un planeta, designado como Kepler-413b, donde las estaciones podrían ser algo muy caótico.

En la Tierra, como su movimiento de precesión es muy lento a escalas humanas —completando un ciclo cada 25500 años—, el clima del planeta es relativamente estable, con cuatro estaciones de más o menos tres meses cada una. Girando alrededor de un sistema binario de estrellas en 66 días, Kepler-413b, la precesión sería tan rápida que podría hacer que las estaciones fueran realmente complicadas de definir. Además, parece ser que su órbita precesa a lo largo de 11 años —como se ve en la imagen—, haciendo que hayan largos periodos en los cuales el planeta sería indetectable, como ya se ha observado.

Los investigadores estiman que recién en 2020 Kepler-413b podrá volver a detectarse, lo cuál probablemente funcionará como prueba de las conclusiones obtenidas sobre este sistema.

(La precesión es un movimiento que puede tener un eje de rotación de un objeto en determinadas situaciones; el ejemplo más sencillo de precesión es el tambaleo de un trompo. En el caso de la Tierra, la precesión hace que lentamente el inicio de las estaciones cambie: en 13.000 años, la primavera en el hemisferio sur —otoño del norte— empezará en marzo. En rigor, la precesión de la Tierra se divide en dos componentes: una que afecta el eje de rotación de la Tierra y otra que afecta su órbita alrededor del Sol.)

El lugar más frío del universo

diagrama del Cold Atom Laboratory (CAL)
Diagrama del Cold Atom Laboratory (CAL) — Créditos: NASA

En 2016, la NASA tiene planeado enviar a la Estación Espacial Internacional un instrumento con el que pretenden crear el lugar más frío del universo. El Cold Atom Laboratory (CAL) es un paso adelante en la investigación de la materia a temperaturas extremadamente bajas, dicen que alcanzará temperaturas récord del orden de los picokelvin —una billonésima de kelvin— o incluso menores. El secreto para tal avance será el entorno de microgravedad que hay en la Estación Espacial. Además, si logran una temperatura suficientemente baja, mencionan la posibilidad de crear estructuras cuánticas del tamaño de del ancho de cabellos humanos, lo suficientemente grandes para ser vistas por el ojo humano.

Entre más baja es la temperatura, surgen fenómenos de lo más extraños y, generalmente, inesperados. Sin embargo, entre más asombrosas son las predicciones de los científicos, más cuidado hay que tener para tomárselas en serio. En este caso, lo más emocionante de la noticia, la posibilidad de crear estructuras cuánticas a escalas macroscópicas, carece de precisiones: ¿cuánto es una temperatura suficientemente baja? ¿está dentro de las expectativas del instrumento? ¿Por qué no hay tanto revuelo respecto al tema?

Fuente: NASA