Astronomía que no se ve

via lactea por sergio montufar
Vía lactea, por Sergio Montúfar Codoñer.

Si Alguien mira con detenimiento al cielo de una noche despejada, dependiendo de donde, esté, verá rosa o negro y un par de estrellas o unas cientos; menos rosa y menos un par entre más pequeña y más alejada esté la ciudad más cercana; y, a Alguien, mayor fascinación le causará entre menos pesimista sea el escenario —y más bohemio pretenda ser—. En el mejor de los casos, dirá que ¡hay millones de estrellas!, cuando en realidad solo ve una centena, y pierde la cuenta cuando llega a diez o veinte. Ese ¡millones! exagerado, que probablemente haya querido sonar a ¡miles!, pero que claramente representa a cientos es el resultado de una astronomía que no se ve —no con los ojos, al menos—.


 
 

La información que se obtiene para hacer astronomía viene por medio de luz que nuestros ojos perciben —luz visible— y que no —como la luz infrarroja ultravioleta ondas de radio—. Aun así, aquello visible de visible casi que tiene poco. Loscientificosdicenqué Alguien puede ver estrellas que tengan como mucho algo que se llama magnitud seis. Cualquier astro con una magnitud menor será más brillante y también podrá observarlo: si el objeto tiene magnitud siete, Alguien no lo verá, y si tiene magnitud menos doce coma setenta y algo, entonces probablemente esté mirando la luna llena. Sin embargo, justamente hay objetos con magnitud siete, ocho, nueve, diecisiete, veinticinco, que emiten luz visible. De hecho, la mayor parte de las cosas que los astrónomos intentan aprender están relacionados con ellos, en parte porque de los más brillantes se sabe bastante y en parte porque de los menos brillantes hay muchísimos más.

Para poder observar esas cosas necesitamos, primero, unos ojos más grandes: telescopios. Pero con ellos, aunque lo tenue se aprecie un poquito más, la mayor parte de las cosas lindas del cielo nocturno quedan escondidas, a no ser que se acumulemos la luz que llega al telescopio con una cámara de fotos y descubramos lo que antes pasaba desapercibido: más estrellas, galaxias, nubes que no forman parte de la Tierra y que tapan la vista o la cola larguísima de un cometa. ¿Será verdad que es luz visible?

Y después está todo lo que Alguien definitivamente no puede ver, a no ser que se tome el trabajo de poner un satélite especial en órbita que sea sensible, por ejemplo, a los rayos x, siempre sepa como representar eso que no ve. O puede meterse en internet a buscar imágenes del satélite Chandra, para así encontrar que en el medio de la Galaxia, fuera de la Tierra, hay cajas de zapatos —bueno, cosas con forma de cajas de zapatos— que solo se pueden apreciar en esas longitudes de onda imperceptibles a sus ojos.

La astronomía es entonces, en su mayor parte, invisible.

(Claro que en este artículo, el significado de la palabra astronomía —no— está definida por el sentido común, es decir: astronomía significa astronomía. ¿Estará bien usada?)

 

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3 comentarios sobre “Astronomía que no se ve”

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