El universo se expande y cada vez más rápido

Para regresar un poco a la astronomía -y revivir este blog-, paso a comentarles un poco sobre el Premio Nobel de física del año pasado, otorgado a Saul Perlmutter, Brian P. Schmidt y Adam G. Riess “por el descubrimiento de la expansión acelerada del universo a través de observaciones de supernovas distantes“.

La primer cosa curiosa este premio es que rompe un poco con sus principios: suelen ser entregados a personas que logran algo aplicable para la sociedad -para aquellos descubrimientos que dan el mayor beneficio para la humanidad. No digo que este descubrimiento no sea importante, simplemente fue una elección rara. Para darles una idea: el Premio Nobel para Albert Einstein fue, principalmente, por encontrar las leyes del Efecto Fotoeléctrico y no por su Teoría General de la Relatividad, que revolucionó increíblemente el mundo de la física; no es que la Relatividad General sea menos importante, pero en aquel entonces no tenía ninguna aplicación en la vida de la gente -aunque ahora si lo tiene, por ejemplo en el GPS.

M95 con Supernova (el punto azul sobre la galaxia a la derecha del núcleo)
Créditos y Copyright de la imagen: Adam Block, Mt. Lemmon SkyCenter, University of Arizona

Siguiendo con el tema, quienes estén al tanto de los documentales probablemente no se hayan sorprendido mucho con el descubrimiento; quizás ya lo daban por sentado -quizás no.

Toda afirmación científica debe estar acompañada de pruebas, lo curioso es que, si bien se tenía sospechas -porque esta investigación lleva más de 30 años, no estaba completamente confirmado -no había evidencia sólida-: la afirmación no estaba suficientemente respaldada por las observaciones. Lo que ocurre es que estas cosas son difíciles encontrar: se estima que ocurren varias supernovas por hora: el problema es encontrarlas.

No queda otra que fotografiar pedazos de cielo –campos, en la jerga- y buscar algún puntito de luz nuevo -y muy brillante- en las galaxias que se observan, comparando con una imagen anterior. Luego, si hay suerte, hay que tomar mediciones lo más precisas posibles de la cantidad de luz que llega y su cambio a lo largo del tiempo. Principalmente, se busca observar los primeros momentos luego de la explosión, donde el brillo es máximo. A partir de esos datos, por cuestiones de este tipo de eventos, se puede inferir la distancia a la que ocurrió la supernova.

La prueba de lo difícil que es -y fue- calcular con la precisión necesaria estas distancias está en el tiempo que se lleva recopilando datos.

Una de las cosas más interesantes de este fenómeno, a mi criterio, es que atenta contra la intuición: debería ocurrir todo lo contrario: la gravedad de toda la materia en el Universo debería detener la expansión. Sin embargo, no es suficiente.
Lo que contrarresta este efecto de la gravedad es llamado Energía Oscura -que no debe confundirse con Materia Oscura, y las explicaciones más simples podrían ser la Constante cosmológica -un número en las ecuaciones- distinta de cero o la Energía del Vacío -un efecto cuántico-. Cada explicación, por supuesto, tiene sus problemas, que escapan a los objetivos de éste pequeña explicación.